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EL DIA QUE PERDI MI ANILLO

January 31, 2017

No sabía cómo llamar esta publicación. Tengo algunas fotos del día sábado, que como dice en el título, fue el día que perdí uno de los anillos más valiosos que tengo. No era mi anillo de matrimonio. Este anillo me lo regaló mi abuelita paterna, después de que me case, fue mi regalo de matrimonio y un recuerdo de mi lito (abuelito), su esposo, quien en vida fue joyero, el mejor joyero y en realidad lo hizo para ella y tiene un modelo único y un valor indescriptible. Desde que me lo dio, siempre quise tenerlo conmigo y aunque en mi país no lo usaba mucho, por un tema de seguridad, a penas vine aquí, me lo puse más seguido. También por un tema de mantenerlo limpio y cuidadito, decidí no usarlo tanto, solo para ocasiones especiales. En casa tampoco me lo pongo, no quería maltratarlo. 

 

El día sábado quedamos en salir a comer para celebrar el cumpleaños de Jake (que fue el miércoles pasado), ya que toda esa semana estuvo full con el trabajo. Y como esta era una ocasión especial, decidí ponerme mi anillo. Recuerdo muy bien el momento exacto en que me lo puse en mi dedo anular derecho (siempre lo usaba ahí). Luego termine de arreglarme y salimos. Puse a Luca en su coche para cruzar la pista (una avenida), puesto que Jake había estacionado el carro al frente de la calle. Le quite el saco a Luca, porque estaba haciendo calorcito, lo puse en su car seat, lo abroché, doble el coche y lo puse en la maletera, me fui a mi asiento y cogi mi cel para poner la música. Todos estábamos en el carro, con muchas ganas de ir a comer al famoso restaurante que Jake quería llevarnos por su día. Pasaron como unos 10 minutos y me acorde que tenía que echarme mi crema de manos, casi siempre lo hago en el carro. Cuando de repente, me doy cuenta de que no tenía puesto el anillo, "MI ANILLO!, DONDE ESTÁ MI ANILLO?", lo mire a Jake asustada, "SE ME CAYO MI ANILLO", Jake me miró y me dijo "estas segura que te lo pusiste?", "SI, LO RECUERDO PERFECTAMENTE". Empecé a buscar en mi cartera, en la chaqueta que tenía puesta, paramos en una calle para buscar en el car seat de Luca, sacamos el coche, revisamos todo el carro, no había nada. "Volvamos al lugar donde estacioné el carro y hay que buscar también por donde caminamos", me dijo Jake.

 

En mi mente solo estaba la idea de que si realmente perdí mi anillo, nunca más lo tendría. Mi abuelito, quien lo hizo, ya no estaba aquí, yo no recordaba bien el modelo, cuantas rayitas y cuantas piedritas tenia. Estaba empezando a sentirme asustada. 

 

Llegamos al lugar, chequeamos todo, caminamos por el mismo lugar para ver si quizás por ahí se me cayó, regresamos a la casa, subí al cuarto a revisar todo, revise mi joyero y no estaba ahí, confirme que si lo había sacado para ponérmelo. Poco a poco iba recordando que cosas hice después de ponérmelo, me había puesto crema en las piernas, quizás lo había dejado por ahí, revise y nada. Ya me estaba asustando más, pero algo dentro de mi, me tenía algo tranquila. No entendía, la sola idea de no volver a ver mi anillo me tenía angustiada, pero de nuevo, sentía algo que no dejaba que me ponga a llorar en ese momento.

 

Recordé una cosa, cuando a mi papi se le perdió algo que también era importante para él y mi mami hizo una oración. 

Siempre he sabido lo poderosas que son las oraciones, lo he vivido en cada momento de mi vida, pero esta vez se trataba de algo "material", es como si me pusiera a orar para pedir cosas y no se, pero yo sé que Dios sabía que era algo muy importante para mí, algo que no podría comprar nuevamente con dinero. Después de pedirle y buscar por "toda la casa", el garage, el carro y hasta en la calle, no lo encontré. No quería malograr el momento y le dije a Jake que vayamos nomás. Nos subimos al carro y ya adentro Jake me dice "siento que está en la casa, no creo que se haya caído en la calle". Lo miré y le dije "YO TAMBIÉN".

 

Ya en el carro llamamos para reservar una mesa y mientras hacíamos hora, decidimos bajar a un mirador que estaba cerca al restaurante. Aprovechamos y tomamos algunas fotitos. Luego faltando 5 minutos, salimos hacia el restaurante. Comimos, lo pasamos bien y con la barriguita llena nos fuimos a casa. Otra vez la angustia quería apoderarse de mi al recordar mi anillo.

 

Cuando bajamos del carro, sentí que debía volver arriba y chequear mi cuarto una vez más. Algo me hizo recordar que justo antes de salir del cuarto, cogí un labial distinto, así que fui a revisar la bolsita que tengo con mis labiales líquidos y... ahí estaba!, El alma se me volvió al cuerpo, abrace a Jake y le dije "tenías razón, estaba aquí". 

 

No sé cómo pudo caerse ahí, no es un anillo que me quede flojo, pero tampoco ajustado. Al parecer se engancho con la tapa de una cajita que tengo, donde guardo el maquillaje que no uso, al momento de sacar los otros labiales, fue súper raro, pero agradezco muchísimo haberlo encontrado. Lo que si se, es que las oraciones son poderosas. Quizás esta fue una nueva lección para mi, He aprendido que no importa que situación sea, si oras con fe, sabiendo que recibirás una respuesta, tenlo por seguro que así será.

 

Está puede parecer una historia "común con final feliz" y bueno, si que lo fue. Pero saben lo más lindo de eso, es que tengo otro testimonio ganado acerca de la oración y como los testimonios se comparten quise hacerlo con ustedes (: 

 

Este es mi único consejo del día: Si necesitas alguna respuesta, ayuda, consuelo, milagro; no dudes en orar. Quizás no recibas una respuesta inmediata, pero la recibirás.

                                                                                                                                    

                              Cindy.

 

Publicado desde mi celular.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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